El leve comportamiento predecible que ansío lo estoy conduciendo, como a mi propia vida salvada. A veces me odio, pero estoy abatida por haber desaparecido bajo una cripta de restricciones, sintiéndome como una recluta, a la que le gusta intimidar. Tú echándome la culpa... totalmente: es el cambio de las palabras que haces, para poder adaptarme bien... hácelas mías. Pero no entres en pánico, es solo que me puedo explicar a la izquierda, en el planeta. Sé que está sucediendo de nuevo, es maníaco. Me mantengo de pie en el fuego... no sabes lo que tienes hasta que se ha ido: ese es el PUNTO. Y por el borde de la noche, escucho la voz de su cabeza, que no tiene sentido alguno... tomaré un descanso: NO, soy una adicta.
Poseo un demonio de un hombre, que se deleita con una cara bonita y no está satisfecho de la vida, pues toma notas sobre cómo provocar dolor... soy capaz de leer todas las miradas de sus ojos. ¿Y si me voy con una mentira? tal vez así nuestro amor nunca morirá, o tal vez sea la última vez que te hará llorar. Sus ojos llorosos son los que me hacen flotar y mi corazón débil es el que nada con devoción. Pero en esta vida, es donde tengo que darle tiempo porque no es nada más que la vida ordinaria.
Existe un gran vacío en el interior que podría llenar el mar más profundo.
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